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Monitorización de la calidad del aire en espacios naturales

Publicado en 4 octubre, 2019

Entornos inteligentes,

Una noticia publicada en mayo de 2019 en diversos medios de comunicación sembró una notable inquietud: la calidad del aire en los espacios naturales de EE.UU. no era tan buena como cabría esperar para un área alejada de los grandes centros urbanos. Así que la pregunta que surge es: ¿resulta conveniente monitorizar la calidad del aire en los parques nacionales u otros espacios naturales protegidos?

Calidad del aire y espacios naturales, una cuestión a analizar

En un planeta cada vez más urbanizado, las áreas naturales se han convertido en reductos esenciales para la conservación de la biodiversidad. Pero también para proteger los servicios ecosistémicos, es decir, los beneficios que la naturaleza proporciona a la sociedad, como el agua o la regulación del clima. De ahí que muchas de estas zonas se encuentren amparadas por diversas figuras de protección que garantizan su mantenimiento a largo plazo (1).

Estos incalculables recursos naturales también son fuente de atracción de millones de turistas que cada año visitan los espacios naturales buscando disfrutar de la naturaleza, como reflejan claramente las estadísticas del Ministerio para la Transición Ecológica (2).

calidad aire espacios naturales

Estos millones de visitantes merecen, sin duda, ser informados sobre las condiciones ambientales o meteorológicas que van a predominar durante su estancia en el espacio natural, avisos entre los que también debe incluirse la calidad del aire. Porque lejos de lo que pudiera parecer, los espacios naturales no son ajenos a la contaminación atmosférica.

Por tanto y respondiendo a la pregunta que se formulaba en la introducción, el consejo es sí, resulta conveniente monitorizar la calidad del aire en los espacios naturales. Esta supervisión se puede efectuar de dos formas:

  • Instalando un red de calidad del aire de fondo que mide la concentración de los gases en puntos alejados de los focos directos de contaminación antropogénica (tráfico o industria).
  • Desplegando una red de dispositivos IoT que amplíen la cobertura de los equipamientos estacionarios existentes o previstos.

ENVIRA es referente tanto en la medición de la calidad del aire de fondo como en tecnología IoT para la monitorización de emisiones, ofreciendo soluciones llave en mano también para los espacios naturales protegidos y otras áreas rurales.

¿De dónde procede la contaminación del aire que sufren las áreas naturales?

Aunque el tráfico de los vehículos de los visitantes incide en la calidad del aire de las áreas naturales, los principales culpables son los contaminantes que arrastra la atmósfera desde otras zonas, localizadas en ocasiones a centenares de kilómetros.

La contaminación atmosférica no conoce fronteras. De esta forma, los incendios forestales que en verano de 2019 calcinaron miles de hectáreas en la Amazonía afectaron también a los países limítrofes y, por consiguiente, a sus áreas naturales. La consecuencia, un alarmante incremento en la concentración de partículas en suspensión (3).

No obstante, los dos principales agentes contaminantes que afectan a los espacios naturales son el ozono y el depósito atmosférico de nitrógeno.

Ozono, un contaminante secundario peligroso para los ecosistemas y los visitantes

El ozono troposférico u ozono malo es un contaminante secundario que se forma por la reacción fotoquímica que experimentan los óxidos de nitrógeno o los compuestos orgánicos volátiles, principales precursores, en presencia de luz solar, temperaturas altas y viento en calma.

Como se explicaba en el artículo sobre contaminación por ozono, la formación de este compuesto tras la emisión de los precursores no es inmediato. Por tanto, tanto los NOx como los COVs tienen margen para ser arrastrados a varios kilómetros de distancia, donde culmina su transformación.

Así, por ejemplo, algunos de los parques nacionales estadounidenses más conocidos llegan a registrar niveles de ozono considerados como peligrosos durante los meses de verano, que es justo cuando las visitas están en su punto álgido (4).

Esta circunstancia también es extensible a las áreas naturales de España. De esta forma, es bastante habitual que espacios protegidos como el Parque Nacional de Monfragüe (Cáceres) registre valores octohorarios (valor límite en periodos de 8 horas) por encima del objetivo para la protección de la salud humana (120 µg/m3) (5).

Las consecuencias que estos niveles de ozono tienen sobre los ecosistemas y las personas que acuden a estos espacios se puede concretar en:

  • Afecciones sobre los ecosistemas: reducción en los procesos de fotosíntesis de las plantas, menor crecimiento vegetal, necrosis, etc.
  • Afecciones y riesgo para la salud humana: afecciones sobre el sistema respiratorio con una posible reducción de la función pulmonar, envejecimiento cutáneo (con exposiciones prolongadas) y otras alteraciones cutáneas.

Depósitos de nitrógeno, un problema que desestabiliza el ciclo natural

La actividad humana, a través de la quema de combustibles fósiles y la intensificación de la práctica agrícola y ganadera, ha provocado un incremento en la concentración de nitrógeno en la atmósfera. Esta circunstancia ha alterado el ciclo natural de este nutriente esencial para los organismos vivos, conduciendo a un mayor depósito de nitrógeno sobre los ecosistemas. De hecho, este proceso está considerado como el «tercer factor de pérdida de diversidad biológica a escala global, después de los cambios de uso del suelo y del cambio climático» (6).

Los principales riesgos derivados son el aumento en el riesgo de la acidificación y la fertilización de los ecosistemas. No obstante, la eutrofización es el proceso que comporta mayor peligro porque contribuye a que las comunidades vegetales alteren su composición, generando una pérdida de biodiversidad y acentuando las posibilidades de que otras especies invasoras colonicen el área.

Como se puede comprobar, espacio natural no es siempre sinónimo de aire limpio y prístino. Los complejos procesos que se suceden en la atmósfera hacen que un contaminante producido en un área urbana pueda ser transportado a centenares de kilómetros mientras se transforma, pudiendo incidir sobre la calidad del aire de un parque nacional o natural. De ahí que también sea recomendable monitorizar las variables ambientales en estos espacios. Los recursos que proporciona la naturaleza son incalculables y su protección merece toda la atención que se le pueda prestar.

Referencias:
– (1) Qué son las áreas protegidas (s.f.). Europarc España. http://www.redeuroparc.org/observatorio/quesonlasareasprotegidas
– (2) Red de parques nacionales: visitantes (s.f.). Ministerio para la Transición Ecológica. https://www.miteco.gob.es/es/red-parques-nacionales/la-red/gestion/visitantes.aspx
– (3) Paz Cardona, A. J. (06/09/2019). Fires in Brazil’s Amazon have devastating consequences. Mongabay. https://news.mongabay.com/2019/09/fires-in-brazils-amazon-have-devastating-consequences/
– (4) Canon, G. (08/05/2019). Fresh mountain smog? 96% of national parks have hazardous air quality-study. The Guardian. https://www.theguardian.com/environment/2019/may/08/national-park-air-quality-hazardous-study
– (5) de Vega, I. (26/09/2018). P.N. de Monfragüe, Calidad del aire en el parque. VIII Seminario de Seguimiento a largo plazo en la Red de Parques Nacionales: Calidad del aire. Conocer y prevenir la contaminación atmosférica. Valsaín (Segovia), 24 – 26 de septiembre de 2018. https://www.miteco.gob.es/es/ceneam/grupos-de-trabajo-y-seminarios/red-parques-nacionales/17-vega-monfrague-calidad-aire_tcm30-481849.pdf
– (6) García-Gómez, H., González Fernández, I., García Vivanco, M., Calvete Sogo, H., Bermejo Bermejo, V., & Valiño García, F. et al. (2017). Depósito atmosférico de nitrógeno en España y evaluación del riesgo de efectos en los hábitats terrestres de la Red de Parques Nacionales. Ecosistemas, 26(1), 55-65. doi: http://doi.org/dbgw

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