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Principales consecuencias de la contaminación acústica

Publicado en 18 marzo, 2019

Envira,

El tráfico de los vehículos, el tránsito de las personas, las obras que se acometen en las ciudades, etc., son actividades que llevan aparejado un agente contaminante común: el ruido, causante de importantes consecuencias debido a la  contaminación acústica o contaminación sónica.

La contaminación por ruido es un problema que afecta a la práctica totalidad de las zonas urbanizadas del planeta. Pero su afección no se limita a las zonas exteriores. También se está convirtiendo en un molesto agente distorsionador en los espacios cerrados, como ponía de manifiesto una encuesta llevada a cabo en Reino Unido en la que el 65 % de las personas encuestadas afirmaba que «que el ruido en el lugar de trabajo afectaba a su capacidad para completar el trabajo de forma precisa y oportuna»(1).

No obstante y aunque la capacidad de concentración en el espacio de trabajo es un importante aspecto ligado a la productividad, el impacto de la contaminación acústica puede llegar a ser mucho más grave.

Consecuencias de la contaminación acústica

La contaminación acústica, tal y como se describe en la Ley 37/2003, de 17 de noviembre, del ruido(2), es la «presencia en el ambiente de ruidos o vibraciones, cualquiera que sea el emisor acústico que los origine, que impliquen molestia, riesgo o daño para las personas, para el desarrollo de sus actividades o para los bienes de cualquier naturaleza, o que causen efectos significativos sobre el medio ambiente».

Por lo tanto y teniendo en cuenta esta definición, el presente epígrafe analiza las consecuencias del exceso de ruido tanto sobre la salud humana como sobre el medioambiente.

¿Cómo perjudica el ruido a la salud de las personas?

La contaminación acústica, más allá de producir molestias puntuales sobre la población, puede ocasionar graves problemas para la salud humana. De hecho y según la Agencia Europea del Medio Ambiente, «el ruido ambiental causa aproximadamente 16 600 casos de muerte prematura en Europa cada año, con casi 32 millones de adultos que se calcula que sufren molestias y más de 13 millones de adultos que sufren trastornos del sueño»(3).

Atendiendo a los diferentes grupos de población, Gupta, Gupta, Jain & Gupta (2018) señalan que los colectivos sobre los que el ruido puede suponer un mayor perjuicio y que, por tanto, deben recibir la máxima protección son las mujeres embarazadas, el feto, los recién nacidos, los bebés y la población infantil.

Así, el citado estudio señala, por ejemplo, que «la exposición prolongada a sonidos fuertes en mujeres embarazadas y niños […] puede provocar una pérdida de audición temporal y permanente, dependiendo del volumen y la duración de la exposición. Cuanto más joven sea el niño expuesto al ruido, antes sufrirá de la pérdida de audición inducida por ruido (NIHL, por sus siglas en inglés) y otros problemas no auditivos». Y los datos avalan esta problemática, ya que una serie de audiometrías efectuadas en EE.UU. durante los años 1988-1994 entre 6 100 niños y niñas y adolescentes con edades comprendidas entre los 6 y 19 años confirmaron que aproximadamente el 15 % tenía una pérdida de audición en uno o ambos oídos (Martin, Sobel, Griest, Howarth & Yongbing, 2006).

Otros problemas no auditivos

Además de la pérdida de audición y el tinnitus, también conocido como acúfeno, la contaminación acústica también causa problemas no auditivos que se manifiestan en dificultades para conciliar el sueño, insomnio, ansiedad, estrés, fatiga mental o irritabilidad. La interrupción repetida del sueño como consecuencia del ruido ocasiona, por ejemplo, «cambios en la presión arterial y en la frecuencia cardíaca, vasoconstricción, variación en la respiración, y mayores movimientos corporales» (Gómez, 2007).

Estas alteraciones están ligadas en muchos casos a las zonas de ocio nocturno de las ciudades, representando un motivo de queja recurrente por parte de los residentes, como muestra el estudio de Ottoz, Rizzi & Nastasi (2018) sobre percepción del ruido nocturno en Milán y Turín. De ahí que cada vez más consistorios opten por la instalación de soluciones de monitorización del ruido ambiental como las que ofrece ENVIRA.

Pero el ruido también afecta a la función cardíaca y cerebrovascular, como sugiere una investigación preliminar presentada durante la American Heart Association’s Scientific Sessions 2018 celebrada en Chicago. Según el equipo científico responsable del estudio, el ruido estimula la actividad de una región del cerebro involucrada en la respuesta al estrés, respuesta que comporta la inflamación de los vasos sanguíneos y que puede incrementar el riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares(4).

Efectos de la contaminación por ruido en el medioambiente

Muchas especies de animales dependen del sonido para comunicarse, desplazarse, evitar peligros o encontrar comida. De ahí que la aparición de un agente perturbador como es el ruido pueda conllevar una modificación en las pautas de comportamiento normal.

Martín y Grijota (2013) apuntan, por ejemplo, los siguientes efectos:

  • Dificultad para percibir las señales acústicas y reducción de la capacidad de respuesta.
  • Cambios en la búsqueda de alimento y comportamiento anti-depredador.
  • Efectos sobre la reproducción.
  • Afección a la densidad y estructura de las comunidades animales.
  • Alteraciones en la vocalización y enmascaramiento acústico.
  • Destrucción y fragmentación de hábitats.
  • Modificación de las funciones de alerta

Ningún integrante del reino animal escapa de las consecuencias de la contaminación acústica. Así y tal y como indican en la web del Departamento de Transportes de EE.UU.(5), el ruido afecta a invertebrados polinizadores tan importantes como las abejas, que se paralizan ante intensidad de ruido comprendidas entre 107-120 dB (una calle con tráfico denso, por ejemplo) o a algunas especies de aves forestales, que vieron reducida su densidad poblacional en las áreas adyacentes a carreteras.

Referencias:

  • (1) OBeirne, S. (2019). Noise pollution is a big cause of dissatisfaction in the modern workplace – FMJ. https://www.fmj.co.uk/noise-pollution-is-a-big-cause-of-dissatisfaction-in-the-modern-workplace/
  • (2) España. Ley 37/2003, de 17 de noviembre, del ruido. Boletín Oficial del Estado, 18 de noviembre de 2003, núm. 276, pp. 40494 a 40505. https://www.boe.es/boe/dias/2003/11/18/pdfs/A40494-40505.pdf
  • (3) Environmental noise. (2018). https://www.eea.europa.eu/airs/2018/environment-and-health/environmental-noise
  • (4) Chronic exposure to excess noise may increase risk for heart disease, stroke | American Heart Association. (2019). Newsroom.heart.org. http://newsroom.heart.org/news/chronic-exposure-to-excess-noise-may-increase-risk-for-heart-disease-stroke
  • (5) Results and Discussion – Effects – Noise Effect On Wildlife – Noise – Environment – FHWA. (2017). https://www.fhwa.dot.gov/Environment/noise/noise_effect_on_wildlife/effects/wild04.cfm
  • Gómez, S. (2007). Efectos de la contaminación acústica sobre la salud. Revista De Salud Ambiental, 7(2), 175-180. http://ojs.diffundit.com/index.php/rsa/article/view/261
  • Gupta, A., Gupta, A., Jain, K., & Gupta, S. (2018). Noise Pollution and Impact on Children Health. The Indian Journal Of Pediatrics, 85(4), 300-306. doi: http://doi.org/gdcxdt
  • Martín, M.A. & Grijota, J. (2013). Pautas para la gestión del ruido sobre especies de fauna y espacios naturales protegidos. En 44º Congreso Español de Acústica 2013. Valladolid, España. http://www.sea-acustica.es/fileadmin/Valladolid13/AAM-7_007.pdf
  • Martin, W., Sobel, J., Griest, S., Howarth, L., & Yongbing, S. (2006). Noise Induced Hearing Loss in Children: Preventing the Silent Epidemic. Journal Of Otology, 1(1), 11-21. doi: http://doi.org/c3kd
  • Ottoz, E., Rizzi, L., & Nastasi, F. (2018). Recreational noise: Impact and costs for annoyed residents in Milan and Turin. Applied Acoustics, 133, 173-181. doi: http://doi.org/c3kf
Principales consecuencias de la contaminación acústica

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