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Qué es el asma alérgica y su relación con la calidad del aire

Publicado en 8 abril, 2019

Envira,

El asma (alérgica o extrínseca y no alérgica o intrínseca, dos de las patologías más habituales y que también reciben de forma ocasional la denominación de asma bronquial) es una enfermedad conocida desde la Antigua Grecia. No obstante, hubo que esperar hasta finales del siglo XIX para que esta dolencia y su tratamiento fuera objeto de atención de algunos tratados médicos (Holgate, 2010).

En la actualidad, el asma, con independencia del factor que la origina, se ha convertido en una de las principales enfermedades no transmisibles, con una especial incidencia sobre la población infantil. Según estimaciones de la OMS(1), afecta a unos 235 millones de personas en todo el mundo, cifra que Global Asthma Network(2), en su informe de 2018 y atendiendo a los datos de Global Burden Disease, eleva hasta los 339 millones.

¿Qué es el asma alérgica y cuáles son sus síntomas?

El asma, en general, se puede definir como una «enfermedad respiratoria crónica que se caracteriza por la inflamación de la mucosa de los bronquios que los estrecha y dificulta el paso del aire, lo que se denomina broncoespasmo»(3). Atendiendo de igual forma a las definiciones aportadas por la OMS y Global Asthma Network, cabe añadir igualmente que esta dolencia «se caracteriza por ataques recurrentes de disnea y sibilancias»(1) y «falta de aliento, tirantez en el pecho y tos que varían con el tiempo y en intensidad»(2).

Asimismo y tal y como describe PortalCLÍNIC, existen varios tipos de asma que, según la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), difieren entre sí en función de la causa, la respuesta al tratamiento y la evolución. Las clases más habituales son:

  • Asma alérgica, que ocurre por la exposición a sustancias alérgicas presentes en el ambiente interior y exterior tales como polen, ácaros, hongos, etc.
  • Asma no alérgica, que puede desencadenarse por cambios bruscos de temperatura, infecciones respiratorias o exposición a sustancias irritantes como el humo del tabaco. Cabe citar que, según Global Asthma Network(2), este tipo de asma es predominante en los países con ingresos bajos y medios.
  • Asma inducida por el ejercicio, que puede aparecer mientras se practica ejercicio físico o a su finalización.
  • Asma ocupacional, que se produce por la exposición a sustancias propias del lugar de trabajo (polvo, metales, resinas, etc.)

Como se puede observar, hay factores desencadenantes, como las partículas en suspensión, que se pueden catalogar como comunes entre los diferentes tipos de asma. Por tanto, los sistemas de monitorización de la calidad del aire de ENVIRA en los que se mide la concentración de estas partículas pueden resultar de utilidad para disminuir los riesgos a la exposición en interiores y exteriores. Por ejemplo, el diseño del Nanoenvi IAQ posee una matriz de puntos que indica la concentración de contaminantes (CO2, CO, VOC, PM10 y PM2.5) lo cual permite a simple vista identificar la calidad del aire interior de la estancia en la que se ubica.

Síntomas de la enfermedad

A pesar de los diferentes agentes que dan origen o exacerban la enfermedad, los síntomas, algunos ya mencionados, son bastante similares entre todas las clases de asma mencionadas, aunque varían en intensidad y frecuencia. Los efectos más habituales son(2,3,4):

  • Respiración sibilante o “pitos”, caracterizada por sonar como un silbido resultado del paso del aire por unas vías aéreas estrechadas y obstruidas.
  • Tos, seca o acompañada de moco. Se puede presentar en forma de ataques y es habitual que se produzca por la noche, dificultando la capacidad para conciliar el sueño.
  • Disnea o dificultad para respirar, sensación en la que el paciente nota que le cuesta respirar.
  • Dolor u opresión en el pecho, que produce la sensación de tener un peso sobre el tórax.
  • Producción de esputos

¿Cómo influye la calidad del aire en el desarrollo de la enfermedad?

Cada vez existen más evidencias de la relación existente entre la contaminación del aire y la ocurrencia o desarrollo del asma alérgica y no alérgica. De hecho, D’Amato, Cecchi, Annesi-Maesano & D’Amato (2018) afirman que «estudios epidemiológicos han demostrado que la urbanización, los altos niveles de emisiones vehiculares y el estilo de vida occidental están correlacionados con un aumento en la frecuencia de las enfermedades respiratorias obstructivas que afectan a las personas que viven en áreas urbanas en comparación con las que viven en áreas rurales».

Contaminantes que pueden agravar el asma alérgica y no alérgica

Los agentes contaminantes que en mayor medida se han relacionado con el asma (D’Amato, Cecchi, Annesi-Maesano & D’Amato, 2018; Cai et al., 2016; Zhang, Qiu, Chung & Huang, 2015) y que, por tanto, conviene monitorizar tanto en interiores como exteriores son:

  • Partículas en suspensión (PM10, PM2.5, PM0.1), existiendo pruebas que apoyan la idea de una conexión directa entre PM y exacerbación del asma existente, así como la aparición de nuevos casos de asma, si bien este último aspecto no está del todo confirmado. Contribuyen al estrés oxidativo y a la inflamación alérgica.
    Uno de los estudios más relevantes en este sentido sería el de Cai et al. (2016), que tras analizar tres grandes cohortes europeas, sugiere que «que la contaminación atmosférica por partículas en el aire ambiente a largo plazo, especialmente las PM10, está asociada con la prevalencia del asma en adultos de Europa occidental».
  • Dióxido de nitrógeno (NO2), cuya exposición a altas concentraciones puede ocasionar problemas en la función pulmonar e inflamación bronquial, presentando, por tanto, potencial para empeorar los síntomas del asma. D’Amato, Cecchi, Annesi-Maesano & D’Amato (2018) citan en su documento estudios que sugieren la existencia de una especial relación entre el NO2 y el incremento de visitas hospitalarias, sibilancias y necesidad de medicación entre población infantil con asma.
  • Ozono (O3) troposférico, un contaminante secundario generado por la reacción fotoquímica del NO2 y otros contaminantes. Bayram, Sapsford, Abdelaziz & Khair (2001) comprobaron que exposiciones de 50-100 ppb de O3 en humanos provocan una mayor liberación de citoquinas proinflamatorias (proteínas del sistema inmunológico) en pacientes asmáticos en relación con pacientes no asmáticos.

Se puede concluir, por tanto, que el asma alérgica y no alérgica es una enfermedad conocida desde hace mucho tiempo, pero que ha hallado en la contaminación del aire un poderoso aliado para aumentar su incidencia. Ningún grupo de población está libre de sufrirla, aunque tiende a cebarse de manera especial con la población infantil, ocasionando, de igual forma, un coste que solo en Europa asciende hasta los 3 000 millones de €.

Referencias:

Qué es el asma alérgica y su relación con la calidad del aire

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